La primera vez que tuvimos noticia de esta aventura fue al revisar las nuevas adquisiciones de una biblioteca pública. Entre aquellos ejemplares había un pequeño libro con una portada de estilo antiguo con el llamativo título ¡Bici! ¡Toro!. Es de la lectura de este texto de donde sacamos la mayor parte de la información que disponemos para nuestro proyecto.

También hemos consultado en la hemeroteca los diarios madrileños de la época y hemos comprobado que todo lo que relata Perrodil es cierto y que su viaje tuvo una importante repercusión mediática.

Como ejemplo del seguimiento que se hacía al protagonista del libro rescatamos esta página de la revista El Deporte Velocipédico del año 1895 con caricatura incluida.